¿Mermelada o jalea?

Tengo la costumbre (buena o mala) de meterme en pláticas donde no me llaman; siempre lo hago con la intención de ayudar en algo y normalmente me va bien (no me muerden).
Resulta que hace pocos días, en un supermercado de la localidad, un señor con una joven (supongo que era su hija) no se aclaraba si comprar jalea o mermelada de guayaba. La chica más desinteresada en el tema le dice: “es lo mismo”, mientras terminaba apresuradamente de enviar un mensaje de su celular. 
 
El señor vuelve a ver discretamente para todos lados, porque presiente que algo no anda del todo bien. 
 
Yo que estoy en el mismo tramo seleccionando la jalea que voy a comprar le digo con aplomo: no es lo mismo, señor, sáquelo por lógica; si fuese lo mismo ¿Por qué la misma casa comercial pone en el mercado envases diferenciados “jalea de guayaba” o “mermelada de guayaba”?.__ ¡Eso mismo digo yo! __dice el señor alegre de confirmar su presentimiento. 
 
La chica me vuelve a ver de medio ojo, levanta una ceja y sigue chateando. 
 
Mire, la jalea se hace del jugo de la fruta, es más chirria y viscosa y la mermelada se hace solamente de la pulpa, por eso es más espesa. Ambas son sabrosas y tienen distinto proceso de elaboración. 
 
¿y usted, para qué la quiere? pues para untarla en el pan, contesta__ Pues ya, yo le recomiendo la jalea. 
 
El señor agradecido me dio la mano, la chica me regaló una mirada indiferente y yo, pues seguí a salvo, veleteando y comprando.
 
 
Homero.
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EL ASOMO

El niño asomó su cabeza por la ventana. Todos los días hacía eso. Pasaban las personas por la acera frente a su casa y nunca respondía los saludos. Ocasionalmente, unos niños de la vecindad se paraban frente al jardín, abriendo las piernas y saltando en derredor hacían muecas con sus manos, para luego salir corriendo. Un día de tantos ya no salió. La ventana estaba cubierta por una gruesa cortina de tafetán. Años después pasé por el mismo lugar y me encontré un anciano sentado en el umbral de la casa y con justa curiosidad me acerqué a preguntar__ Buenos días señor, ¿Usted sabe de un niño que vivía en esta casa y que solía asomarse por la ventana? El hombre pareció no inmutarse, tenía los dedos de sus manos entrelazados con una delgada cadena.____ Era mi hijo__ respondió__ Era ciego de nacimiento. Me despedí rápidamente y me marché abrumado, uno a veces mira cosas en la vida que no son lo que parece.
Homero.

REFLEXIONES SOBRE EL CIERRE DE “ESCRIBE YA”

Hoy por casualidad me di cuenta que el portal hispano de poetas blogueros “Escribe Ya” ha cerrado definitivamente. ¡Pufff! Como podrán ver, vuelve el fantasma a recorrer la blog orbe. Muchos no nos hemos dado cuenta y hemos perdido todo o una parte del material publicado. Durante mis 10 años de bloguero he tenido que emigrar urgentemente de sitios que caen por el peso del capitalismo; sus sitios no son rentables y cierran, dejándonos a todos sus habitantes en la indigencia. Cuando se dio el cierre de “La Coctelera” sentí una mezcla de dolor y frustración, por que el cierre de un portal como este o como cualquier otro de blogueros tira por las alcantarillas de la gran web millones de trabajo artístico y cultural de cienes o miles de personas. Hoy he sentido el mismo dolor. NO HAY NINGÚN DERECHO A HACERLO.- (Sí, ya se que quieren matar al chico que lo abrió y lo cerró, pero no. Fue una buena iniciativa y hay que darle las gracias por habernos dado la oportunidad de compartir.)  

La Organización de las Naciones Unidad (ONU) debe discutir y aprobar un instrumento de protección del derecho de propiedad colectiva global como patrimonio intangible de la humanidad e invitar al concurso de las Naciones y Estados a suscribirlo con la obligación de hacer los ajustes que tengan que hacer en sus respectivos ordenamientos internos . La libertad y la democracia no solo depende para su ejercicio la inmediatez, sino la prevalencia, protección y desarrollo “In sæcula sæculorum”. Debe existir al menos una gran web del protección mundial para que sea un repositorio para la protección mundial de la producción artística y cultural de todas aquellas personas que como nosotros los blogueros les gusta compartir sus conocimientos, sueños, emociones, experiencias. Tengo otras reflexiones que compartir, pero las expondré en otro momento.

Abrazos a todos y a todas.

Homero. 

Si desean leer algo sobre su apertura en el 2008 pueden verlo en la página web de genbeta:

 http://www.genbeta.com/web/escribeya-nueva-red-social-hispana-para-la-creacion-literaria

PRESTAME EL LIBRO.

Estas en tu casa o en tu oficina; llega un amigo o una amiga y mira de pronto ese libro que acabas de comprar. Sí. Ese mismo, que pasaste varios días recorriendo las librerías para encontrarlo y por demás te has gastado un buen dinero.

De pronto hace mucho calor, has estado esperando que llegue la hora para desempacarlo; tomarlo con las manos de un niño con su juguete, tocarlo, acariciarlo; acercártelo a las narices y olerlo.__ ummmm huele rico, huele a nuevo. Me encanta ese olor…. y en eso, que comienzas a fantasear con TU LIBRO; Viene tu amigo o tu amiga y haciendo uso de la licencia estirada de la amistad, te dice:

Pero Homerito, tenes el libro de “LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL NO SER. Una respuesta obligada” ja, ja, ja se regodea y se lame los labios con la lengua; ¡Sos un bandido! y no me lo habías dicho.

Uno comienza a sudar por que ya sabe lo que viene… (no, no, no, San Caralampio, que no lo diga, que no lo diga; te pondré una bonita veladora de las que venden en El Corte Ingles, de esas de colores que huelen al más allá…) y ¡zas! te lanza la pregunta que no quieres oír: El amigo es más parco: “Oye Homero, prestame este libro, te lo devuelvo la otra semana. ¿Te parece?” (de no se sabe qué año pensé, maldita sopa ramen que me hace pensar tan rápido). Te vuelve a ver sin esperar respuesta y en un segundo abre su mochila y lo zampa hasta adentro, por si acaso se te ocurre dudar.

Si por el contrario, es una amiga, el suplicio es aún más agravado: “Homerito, pero que guapo te me has puesto, si te has vuelto todo un galán”, mientras acerca sus manos tiernas y suaves y te soba la pelona. Coquetea contigo y te dice: “Qué lindo este libro, me gustaría leerlo” ella mira tu cara de aflicción y arremete más fuerte, antes de que lo pienses, ella sabe que necesita una respuesta emotiva del macho. (No, no, no, no lo hagas, sabes que viene el ruego y si le dices que no se le saldrá una lagrimita por sus lindos ojos o peor aún se pondrá a llorar y te dirá que no la quieres y que eres un mal amigo….). “Sí Homerito, sí…di que sí….” quieres pronunciar la palabra: ¡NO! pero ella no te deja. Agarra el libro en sus manos, toma su cartera y se despide rápidamente con un beso y te dice: Me voy, me voy, eres un amor Homerito. Te quiero. Y solo logras atinar con un “bueno” “El bueno” que le dices no es un bueno de consentimiento, sino un bueno de pesar, de frustración y de rabia contenida por que ese libro. Sí. Ese mismo que te has comprado y que ha cambiado de manos y de dueño.
Homero.
Mi cuarto.
Marzo 20, 2015.
3:10 p.m.

LA VIBORA Y EL GARROBO

Estaban cerca del camino dos grandes amigos: una víbora y un garrobo discutiendo sobre los humanos. La víbora argumentaba que el hombre estaba lleno de prejuicios y que por eso, no era de fiar; el garrobo más indulgente le decía que era cosa de ganarse su confianza y que por eso hasta podía vivir tranquilamente en los patios del pueblo.

Así pasaron discutiendo un buen rato, mientras tomaban el sol de la mañana; en eso divisan a un hombre que viene caminando  a la orilla del camino de forma distraída.  La víbora le propone al garrobo un plan__ Cuando pase cerca de nosotros,  yo lo voy a morder ligeramente y vos salís corriendo por el camino hasta meterte nuevamente en el monte. Así lo hicieron y el hombre al sentir el mordisco en el ojo del pie, pegó un brinco y exclamó: ¡Ayy! mientras sacudía con la mano el pantalón, en eso miró que el garrobo salía en carrera por el camino hasta meterse al monte y dijo: ¡Ve que jodido el garrobo, yo ni sabía que mordía a los humanos! y siguió caminando tranquilamente.

El garrobo interpeló a la víbora y le dijo: ¡Ajá! ¿viste que no me hizo nada? Esperate, esperate que el Plan no termina mi querido garrobo. Le contestó la víbora, mientras sacudía la cola de un lado a otro.

Al rato, divisaron que venía por el camino otro hombre y le dijo la víbora al garrobo que el plan ahora era al revés, vos garrobo lo vas a morder suavemente y yo voy a salir rápido entre sus piernas y me voy a meter al monte. Así lo hicieron: El hombre al sentir la mordedura del garrobo gritó ¡Ayy! el garrobo se escondió rápidamente y se coló la víbora entre sus piernas, serpenteando veloz y metiéndose entre los matorrales. El hombre al ver la víbora gritó nuevamente dando saltos y gritando como loco:  ¡Ayy!  ¡Ayy! me picó una maldita culebra, mientras daba saltos, lleno de terror ¡Ayy!  ¡Ayy! y en eso se desplomó, quedando desmayado en mitad del camino. La víbora sin dejar de reírse le dijo al garrobo: para que veas, el hombre está lleno de prejuicios y no es de fiar. El garrobo se puso a reír con ella y le dijo: ¡Ya me jodiste! Y siguieron platicando mientras se desplazaban entre los matorrales.

 

Homero.

 

NOTA: Esta historia estaba basada en una que me contó Don Héctor Gaitán Torres, de autor anónimo.