LA MALDICION DE LA PASAJERA NUMERO 13

La mujer con un crío en los brazos nos había maldecido a todos.

Era la pasajera número 13.

El piloto del avión hacía pocos minutos la había tenido que bajar por que no podía cargar a su hijo de 3 años en un solo asiento. Violaba las normas de seguridad aeronáutica.

Todos protestamos por la bajada de la señora y por sus maldiciones.

“Tal vez convenga bajarme por que este avión a lo mejor caerá mas tarde” esas fueron sus últimas palabras, un poco antes de que se cerrara la puerta de ese avión monomotor que nos llevaría a la ciudad de Managua.

Los pilotos anunciaron su vuelo prometiendo estabilidad y deseando viaje placentero.

Corriendo por esa pista de asfalto a medio terminar todos nos persignamos y nos encomendamos a Dios, solo cuando estamos en esos momentos aprisionados por el miedo y la incertidumbre.

Despegó el avión, encendí mi ipod nano para escuchar un poco de música y dormitar durante el viaje.

De pronto comenzó a zarandearse todo; las bolsas de aire movian la aeronave como papeleta frente a un ventilador. Subía y bajaba y no era fuente ni chorrito pero estaba de muy mal humor.

Apretaba los ojos y oía gritos desesperados, vamos a caer; quise abrir los ojos y no pude; la música sonaba en mis oídos y lastimaba mis timpanos.

Sube y baja el aviocito pipilachita.

Vamos a caer.

“El puente se va a caer, va a caer, el puente se va a caer…”

No puedo evitar el recordar esta canción de párvulo.

El sudor se apoderó enteramente de mis manos y rostro.

Un frío helado de muerte se mezclaba con el sonido de un motor que ya no podía vencer la tormenta.

Cambió la temperatura en la cabina; sabía que estabamos a escazos 2,000 pies y cayendo.

Se cumplió la maldición de la mujer pasajera 13.

Nos caimos.

¡PAFF! esperé cruzar al otro lado del tunel oscuro como en la dimensión desconocida “tininini…tininini…” pero nada.

Seguía allí con los ojos cerrados.

“Señores pasajeros bienvenidos a la ciudad de Managua; la tripulación les desea que hayan tenido un hermoso vuelo”

Abrí los ojos y allí estabamos en una mañana soleada; alegrespor solo haber tenido un mal sueño que no se había hecho realidad.

Homero.

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EL BLOG COMO CENTRO MISMO DEL BLOGUEO

Tener un blog, ya no es una novedad para muchos.

Hace unos pocos años, se abría un blog como mucha dificultad por la falta de conocimientos informáticos. Ahora, no solo se abre un blog, puedes abrir muchos blogs e integrarte en muchas redes sociales.

Después de ese “boom” en el que se posteaba cualquier cosa; la experiencia ha enseñado que si fácil es abrir un blog; difícil es mantenerlo actualizado.

Desde un usuario inexperto; he explorado varios sitios de alojamiento de blogs como myblog.es, la coctelera, blogia, wordpress y no encuentro ningún blogs actualizado que tenga más de 3 años de vida; la mayoría de los blogs tienen una vigencia de menos de un año y postean esporádicamente.

Realmente son pocos lo blogs actualizado y más aún son mucho más pocos los blogs con contenidos originales; es decir, que, independientemente del tema que se toca, es una producción intelectual del autor del blog.

La mayoría de los blogs, se limitan al “copy y paste”, a reproducir contenido de otros sitios; incluso, sin citar la fuente de donde fue extraído.

La dispersión en la actividad del blogueo, no amarra. Los blogs con mayor posicionamiento en la web son blogs estables por la periodicidad de sus publicaciones, contenido original y un buen sistema de seguimiento. No son precisamente los más comentados pero se asegura que son leídos o al menos, “seguidos” por una gran cantidad de internautas.

Otro de los fenómenos encontrados en lo que he llamado “depresión bloguera”, al cabo de un tiempo, el bloguero habitual se cansa o aburre de seguir publicando; se frustra por no tener lectores o por no recibir ni un comentario o recibirlos con textos intrascendentes o superficiales. Usted saben: “pasaba por aquí, saluditos”

Otro de los fenómenos encontrados es la “reditis”; en un ansia de acumular “rating” el bloguero comienza a darse de alta y publicar en una gran cantidad de redes sociales y al final esta cansado y frustrado; no solo como bloguero si no también como “redero”. No logra ese ansiado posicionamiento en la web.

Quiere regresar a su blog y se da cuenta que lo tiene totalmente abandonado; los amigos ya no lo visitan y nadie le hace comentarios

¿Cómo habrían de hacerlo si no publica regularmente, no comenta y no visita a los amigos?

Cae en una “depresión redera” la que sumada a la anterior lo pone al borde de su tumba como bloguero.

¿Todo está perdido? No. No todo está perdido.

Si te presumes de ser bloguero pues debes bloguear como un buen bloguero.

Debes asumir como paradigma: EL BLOG COMO CENTRO MISMO DEL BLOGUEO.

Esto implica entre otras cosas:

1. Tener un blog. Obvio, no puedes ser jinete sin caballo.

2. Actualizarlo periódicamente con contenido original. Textos cortos mucho mejor.

3. Contestar los comentarios cuando los recibas.

4. Visitar a los blogs de los amigos y de las personas que comentan tus post.

5. Visitar otros blogs interesantes, leer y comentarlos. No esperes necesariamente una visita de regreso a tu blog. También se puede compartir en otro blog.

Anímate, veras como poco a poco recuperas tu condición de ser un buen bloguero.

Homero.