EL ROBO

Salía de una reunión, eran las 5 de la tarde y empezaba a oscurecer.

LLave en mano se dirigió a su automóvil mientras con la otra mano cargaba su maletín “samsonite”; por fin le habían pagado el trabajo de todo un año.

Gerardo era publicista.

Cerca de su vehículo se encontraba un hombre en cuclillas; amarrándose los zapatos. Daba mala espina. El misterioso hombre sin levantar la mirada le dijo: “Lo estoy esperando, ¿Usted sabe para qué?”.

Gerardo estaba tenso y le dijo: “Para asaltarme supongo”. _ Así es mi amigo, para asaltarlo. ¿Y qué piensa hacer al respecto?”. Gerardo puso el maletín en el suelo y le contestó rápidamente: “Pues defenderme hijueputa” y comenzó a patear al hombre que ni se había molestado en incorporarse.

A los pocos minutos llegó la Policía y detuvo a Gerardo que gritaba como loco. El maletín había desaparecido.

La gente se había aglutinado alrededor del hombre que yacía golpeado en el suelo y comentaban: “Pobre hombre, severenda vergueada la que le han pegado”.

El hombre logró incorporarse con cierta dificultad y le dijo a Gerardo un poco antes de que se lo llevaran detenido: “Te lo dije”.

Gerardo siguió gritando: “Es un ladrón; me acaba de robar”. Pero nadie le creyó; nadie le hizo caso.

Homero.

Diciembre 3, 2012.

Mi Cuarto.