CADENA ALIMENTICIA

El perro mordió al gato / el gato mordió a la rata / la rata mordió al perro / el perro me mordió después.

Murieron los tres.

Homero.

Marzo 29, 2015.

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¿POR QUE NO TE GUSTA LEER?

¿Por qué no te gusta leer? Esta es una pregunta tendenciosa por que parte de una afirmación que no sabemos en realidad si es cierta. Se la hice recientemente a un grupo de jóvenes universitarios que participaban por primera vez en un Taller Literario.

Hubieron diferentes respuestas que comparto a continuación:

1.- Desde pequeño nadie me inculcó el hábito de la lectura.

2.- Odio la lectura y los libros por que mis padres me obligaban a leer libros que no entendía.

3.- No tenemos tiempo por que los docentes nos obligan a leer folletos y libros que tienen que ver con las clases. No hay tiempo para la poesía ni la literatura.

4.- Aunque me gusta leer, no puedo comprar libros que me interesan o por que son muy caros o por que no los venden en las librerías.

5.- Por que me da sueño, es muy aburrido leer.

Les pedí que levantaran la mano con honestidad aquellos que habían leído un libro en lo que va del año y que no fuera un texto de clases. De 30 jóvenes solo 2 levantaron la mano. Les pregunté de qué tipo de lectura se trataba y me dijeron que uno era sobre “equis” religión y otro sobre superación personal y cristianismo. Era claro, que los dos jóvenes estaban vinculados a sus Iglesias.

Durante el Taller leímos algunos textos y los comentamos; escribieron su primera composición y pude observar que al final se les había encendido una chispita por la lectura. Les había despertado la curiosidad.

Creo que el error lo seguimos cometiendo los maestros y los padres; al no promover el hábito de la lectura o “promoverla” de forma equivocada, o sea a al fuerza.

Los problemas cotidianos están consumiendo todo el tiempo de las personas que cada vez tienen menos oportunidades de sentarse a leer un buen libro y soñar.

 

Homero.

 

 

LA RIQUEZA DE LA INTERCULTURALIDAD


(Fotos tomadas de internet para ilustrar el post)

No te metas con extraños; esos no son iguales a nosotros son, son, son… diferentes… no es que sean malos no… pero mejor no te metas con ellos…”

¿Cuantas veces hemos escuchado eso? incluso, familiares muy cercanos se han encargado de enseñarnoslo y repetirlo.

Se nos ha inculcado que la diferencia es mala; que lo mejor es buscar y cultivar las semejanzas y no las diferencias.

Se ha visto como “normal”, incluso “natural” el hecho que el ser humano se asocie y se relacione con personas “afines” culturalmente.

Pero eso que se mira “normal” ha sido una de las causas principales que frena el desarrollo de la humanidad. El desarrollo tiene como base culturas homologadas y no los ambientes diversos.

La discriminación se asienta en la exclusión por la diferencia; se discrimina y se desautoriza todo lo proveniente de esas diferencias.

A modo de ejemplo: El comer con la mano es mala educación. ¿Quien inventó esa regla? ¿los que comen con tenedores y cuchillos? Mi abuela comía con la mano y es rico comer con la mano y era una persona sabia y educada, nunca decía una mala palabra y se dirigía a todas las personas con respeto. Ahh pero si comes pollo con la mano en un Kentucky Fried Chiken no hay problema.


¿Y quien inventó esa excepción a la regla? pues los que manejan las reglas de la diferencia. Ellos deciden si la diferencia como excepción es buena o no. De paso, es una cultura occidental considerada “universal”, pero por ejemplo, en Marruecos es normal comer con la mano. Entonces la fácil conclusión es que todos los habitantes de ese lugar son unos grandes maleducados; que es lo mismo decir, unos grandes incivilizados, “incultos”

¿Adonde quiero llegar con esto?

Quiero destacar, que en las diferencias radica la riqueza de la interculturalidad. No en las semejanzas.

Se logran avances sustanciosos cuando se contraponen las ideas pero también cuando se incorporan todas ellas en el espacio y el tiempo subsistiendo cada una de ellas en su esfera propia.

Asumir tal o cual posición con respecto a algo; no invalida o inutiliza la posición diferente, incluso contraria.

Es como conducir por la izquierda o conducir por la derecha. Ambas son reglas de tránsito igualmente válidas en la cultura y en la geografía que se presenta. Ni la una ni la otra prevalece. Coexisten en la Aldea Global.

Debemos cambiar nuestra mentalidad asumiendo las diferencias como motor principal del desarrollo pero también como paradigma; asumir que somos diferentes en todo y no hay nada malo en ello. Que podemos consensuar o disentir, que podemos cuadyuvar en la semejanza y también en las diferencias.

Así el principal crítico de nuestro trabajo o conducta, podría ser uno de nuestros mejores aliados en tanto nos señala con rigor nuestros errores y defectos y por lo tanto, nos ayuda a superarlos.

Pero también; tenemos la maravillosa oportunidad de enriquecernos y crecer culturalmente con tan solo aceptar como valor humano, como precepto universal, que lo que hagan los otros, aunque sean diferentes a nosotros; es equivalente a lo que hacemos nosotros.

Podemos crecer entonces, enriquecer nuestra práctica; revisar y cuestionar incluso nuestras teorías aprendiendo de las prácticas equivalentes de los diferentes a nosotros.

Cuando lo hagamos, obtendremos no una simple sumatoria de equivalencias si no un plus; algo nuevo en tanto nuestra práctica ha sido modificada por la inclusión de diferencias en ella.


3 de febrero de 2013.


Homero.



DON MANUEL Y MAMA AMADA

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Cuando lo visité en su casa, lo encontré solo, se había apagado la luz de sus ojos. Don Manuel, había perdido a su amada, Mama Amada. Ese día, lo acompañé al cementerio como solía hacer todos los días. Llevaba en sus manos un ramo de crisantemos sembrados en una pequeña macetera. La tuve entre mis manos, mientras Don Manuel se sentaba en la lápida fría de su amada; y tuve que apartar la cara cuando vi que de su rostro resbalaban lágrimas.  El le comenzó a hablar despacio, le daba explicaciones del por qué había llegado un poco tarde. “Ella se impacienta” __me dijo. Así permaneció un tiempo; sentado, viendo a ningún lado. “No puedo superarlo” __ me dijo. Puse la macetera y nos marchamos. A los pocos meses, regresé al lugar y me senté en la lápida, a pensar. Encontré dos maceteras con crisantemos sembrados. Don Manuel ya estaba junto con su amada, Mama Amada.


Homero.