ME GUSTA QUE ME LEAN

Nuestra amiga bloguera de años Anna (Chugar, clea imagina, enredados y tantos otros pseudónimos, blogs y sitios) acaba de abrir una nueva red social en la plataforma Ning.com.

Para todos aquellos amigos blogueros que nos acompañaron en “Comuniquémonos” y en otras redes, los invito a unirse a esta nueva red social que promete reagruparnos.

El ingreso es totalmente gratuito.

Abrazos a todos.

Les dejo el enlace:

http://megustaquemelean.ning.com/

Homero.

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ALITAS DE POLLO PICANTES CON PAPAS A LA DIABLA

Les traigo ahora mi receta de alitas de pollo asadas; acompañadas de papas a la diabla y/o tortillas de maiz.


Están destinadas para agradar a los amigos en una pequeña reunión o celebración; entre pláticas, con una cerveza bien fría o un buen trago de ron.


Espero la disfruten.


Homero.




INGREDIENTES:


1 kilo de alitas de pollos




Preparación:


Se preparan las alitas con sal y pimienta negra al gusto; le agregas una onza de coñac; el jugo de una naranja dulce; el jugo de una naranja agria o de tres limones agrios; 2 cucharadas de miel de abeja y una onza de aceite de oliva para sellar.


Se dejan en reposo por espacio de 4 horas mínimas.


Se ponen a asar en brasas de carbon a fuego lento para que no se quemen. Un vez doraditas se sirven con una salsa roja picante preparada de la siguiente manera:


6 onzas de salta de tomate (ketchup) de la mejor calidad.
jugo de 2 limones. Salsa de chile picante al gusto (2 cucharaditas es suficiente)


Se sirven con papas fritas a la diabla y tortillas de maíz .


Preparación de las papas:


Se cortan la papas en dados y se le agrega un poco de pimenton español; se ponen a freír en una sarten con aceite bien caliente; cuando estén listas se escurren bien con papel toalla y se le agrega sal al gusto y ají picante en polvo. Listo. A comer.


¿GUISO DE ARROZ O PAELLA?

Hace 4 años (2008),  en ocasión del cumpleaños de mi hijo menor; continuando con una tradición familiar le cociné una de sus comidas preferidas: PAELLA.

Y decidí compartir la receta en mi blog “Las Recetas de mi abuela” aclarando a los lectores que era una paella con mi propio estilo de hacerla.

Debo confesar que cuando voy a publicar una receta cuyo origen se atribuye a una determinada geografía; tengo siempre el cuidado de aclarar que mi receta, puede o no coincidir con la forma más férrea o tradicional de hacerla en el lugar donde presumen su pobladores de ser los titulares del derecho a reivindicarla.

Aún a riesgo de quedar desautorizado por alguno que otro fiero defensor de la forma más pura de hacerla, pues la publico esperando que la variante introducida guste a alguien o le sirva de parámetro para mantener la suya o modificarla. ¿O por qué no? Quedarse con la suya y con la mía. Es pues mi interés, el intercambio intercultural de beneficio recíproco.

La paella “estilo Homero” tiene 2 corrientes culinarias que se mezclan y la hacen tan particular entre mis familiares y amigos que la conocen y la consumen. La primera, la valenciana; viví en Valencia y la aprendí a hacer con amigos valencianos universitarios, de eso, hace muchos años; y la segunda; la nicaragüense: indígena mestiza con la utilización de determinados ingredientes en el proceso de elaboración. Aparte de estas 2 corrientes; existe siempre un factor externo que no depende del cocinero y es la falta de determinados ingredientes autóctonos que te obligan a sustituirlos por otros similares, incluso prescindir de ellos. Podríamos agregar otro y es la licencia del cocinero de inventar y re inventar sus propias recetas y las ajenas.

En Nicaragua, no se acostumbra cocinar ni comer paella; lo que se conoce desde el tiempo de las abuelas y solamente entre los mestizos es el  “arroz a la valenciana” que a mi juicio es una sabrosa comida nicaragüense cuya influencia española está en alguno de sus elementos y en una parte del procedimiento de elaboración, de allí nada de nada.

En la Costa Caribe nicaragüense hasta hace poco era desconocido y se consume reducidamente entre algunas familias de origen mestizo.

En el pueblo costeño, le llaman jocosamente “arroz de cumpleaños” por que ciertamente se utiliza como plato predilecto para celebraciones de todo tipo; por la facilidad de agregarle más o menos ingredientes dependiendo de la economía de los festejantes y no por eso deja de ser “arroz a la valenciana”. En otra ocasión publicaré la receta.

Pues bien, aparte de los comentarios amables de los blogueros cocineros que me visitan; hubo algunos que captaron mi atención y comparto con ustedes:

Cibercuoca de Argentina http://ciberkuoka.blogspot.com/ opinó lo siguiente:

“Nunca preparé paella con limón y siempre trato de evitar que se queme o se pegue el arroz, siempre aprendo algo de los blogs que visito.”


“Oca”  de Córdoba, España http://ocazombi.blogspot.com/ opinó lo siguiente:

“La verdad es que se diferencia poco de la paella valenciana, y te ha salido de lujo. Nada más que ver la foto te dan ganas de comer paella y es que te ha salido estupenda. A ver si me haces a mi algún plato de estos buenos para mi santo!!!! Jejeje”

El amigo y gran cocinero costarricense “Capricornio”   http://recetasdecostarica.blogspot.com/ opinó lo siguiente:

“Los detalles especiales que se guardan en una celebración como esta, más allá del regalo material es el cariño que le pones. Acompañar un cumpleaños y del “cumiche” de su plato preferido es para recordar, valorar y agradecer. Espero la hayan pasado pura vida. sin duda una gran receta, un gran detalle! Felicidades a los DOS!”

Hipatía de Alicante http://hombrebicentenario.blogspot.com/ introduce el primer comentario culinario que me llamó la atención y es el siguiente:

“Hola Homero: Soy de Alicante (Comunidad Valenciana) donde también hay tradición con los arroces. Tengo una pregunta, por si lo has comprobado: ¿el limón no te deja el grano demasiado blando (pasado)? Allí, el limón lo ponemos ya con el arroz en el plato y siempre a gusto del consumidor, para darle un toque agrio-afrutado, pero siempre evitando echarlo mientras cuece para que no se “pase”. Probaré este arroz y ya te contaré; tiene una pinta buenísima. Aquí en casa también nos peleamos por el “socarrat”. Gracias. Un abrazo, desde la Enterprise.”

Como es una costumbre personal de contestar todos y cada uno de los comentarios que me hacen en mis blogs le contesté a ellas y a todos los comentaristas anteriores:

“Muchas gracias a todos por sus amables comentarios: Hasta donde yo sé agregarle limón al arroz mientras se está cociendo no tiene nada que ver si quedan blandos o no. Eso depende mas bien del tipo de arroz, la cantidad de agua utilizada y el tiempo de cocción. Saludos. H.”

Hace unos pocos días apareció el comentario de una bloguera cocinera de origen celta (así lo anuncia en su sitio) cuyo pseudónimo es  Mil_Rosas  http://afuegolento07.blogspot.com/

El comentario en cuestión es el siguiente:

“Muy buena pinta ese guiso de arroz, y digo guiso de arroz porque paella no es. En primer lugar porque la paella no se hace con arroz de grano largo, se hace con arroz de grano redondo y no lleva ni cebolla ni limón. Como ya le han dicho, el limón se pone cuando el arroz ya está servido en el plato. Tampoco lleva pimiento verde, y si pimiento rojo. De todas maneras no dudo de que su guiso de arroz esté delicioso, lo único que digo es que hay que llamar a cada cosa por su nombre.”

Este comentario me hizo quedarme un tiempo frente a mi computadora y afectó mi ánimo; ella había logrado su propósito: hacerme sentir mal.

Y digo esto por que me restriega 3 cosas en mi casa que es mi blog, a saber:

1.- Que no soy español y por eso no puedo hacer una paella.

2.- Que no soy cocinero por que no puedo diferenciar entre un “guiso de arroz” de una paella y

3.- Que soy un falso por que no he aprendido a llamar “a las cosas por su nombre”.

Esto último cierra brillantemente su comentario para restregarme nuevamente que ella sí, llama las cosas por su nombre (por favor, imaginarse a Homero indio haciéndole una reverencia a la colonizadora española)

¿Guiso de arroz o paella?

Independientemente del juicio o posición que cada uno de los amigos blogueros podrían adoptar, lo que sí me queda claro al menos como padre, es que esa comida se la hice a mi hijo con todo el amor y el cariño que le tengo.

Eso no me lo puede quitar la señora Chef Mil Rosas.

Homero.