ME ALISTO TODAS LAS MAÑANA…

Me alisto todas las mañanas sin verme en el espejo
para no sentir lástima de mi apariencia vacía y taciturna.

Salir con la sonrisa forzada
tanta veces ensayada por las calles.

Y recorrer una y otra vez
esos recodos del tiempo
glaciados en imágenes escarlatas y frías.

Metálicas.

La gente se queja de todo,
de lo que tiene y de lo que no tiene;
bajo la mirada expectante de los indigentes
que deambulan con el hambre y la miseria a cuestas.

¿Que valor podría tener frente a eso mi tristeza?

Se que te arrecuestas en otros hombros
envuelves tu cuerpo con otras sábanas
llenas de evidencias.

Y solo; terriblemente solo
esperando tu regreso.

El sabor de la vida sabe a pájaros muertos
en las azoteas,
grises;
espantados los colores
imperan las sombras.

Homero.
Mi Cuarto.
Marzo 12, 2009.
Hora: 8:21 p.m.