LA NIÑA VENDEDORA

Bocana. Bilwi. La lluvia coquetea con el Mar Caribe. 2015.
Bocana. Bilwi. La lluvia coquetea con el Mar Caribe. 2015.

Ella pasa todos los días por oficina; vende limones, pijibay y elotes. Siempre con una pana sobre su cabeza y una sonrisa en los labios. María es una indígena miskitu de las tantas niñas trabajadoras de mi pueblo que tuvo que salirse de la escuela, porque su madre (soltera) no tiene suficiente dinero para comprarle los útiles escolares. Hoy hemos hecho un trato. Yo asumiré sus gastos escolares con la condición de que aproveche su tiempo ¿Querrá la madre? porque no estoy seguro si la quiere seguir teniendo de instrumento de manutención familiar. La próxima semana tendremos un plática, la diferencia entre lo que se quiere y se puede y lo que se puede, queriendo.

Homero.

DE CORTINAS SE CUBRE LA NAVIDAD.

Todos estaban felices ese día. Era 24 de diciembre y acababa de salir de la cárcel; María fue absuelta por un jurado de conciencia, acusada de haber acuchillado a su marido, después de tantos años de sufrir golpes y humillaciones. Sus hijos se guindaban de su vestido arrugado y viejo, que había sido aliñado con tanto espero por su madre y decían: “Mamita, Mamita ¿ya no te llevará la policía? Pude ver como retenía con fuerza lágrimas en sus ojos, mientras recibía los abrazos de sus familiares y de mucha gente del vecindario. A su madre, Doña Juanita la costurera, todo el mundo la conocía en el barrio, famosa por remendar ropa y hacer cortinas. Sabe abogado, estoy feliz por que salió en libertad mi hija, ese hombre le daba muy mala vida. Por suerte no lo mató, por que se hubiera podrido en la cárcel. La señora guardó silencio y dirigió su mirada hacia la calle. Era un barrio muy pobre. Lleno de lodo y tierra, basura acumulada en las alcantarillas que desaguan en el crique de “La Bocana”, los perros se encargaban de esparcirla en los patios sin cercos cruzándose de una casa a otra en busca de más basura para saciar el hambre. “Tengo que alistarme abogado, hoy me pagan un dinerito de unas cortinas que hice por encargo”. Le pregunté a Doña Juana cuanto costaba la hecha de cada cortina y me dijo: “Son 4 cortinas, a 50 pesos cada una” ._ ¿Y cuanto tardó para hacerlas ?  Bueno, con este problema de mi hija tardé 15 días haciéndolas, no es mucho pero me da para la cena navideña de hoy. La quedé viendo por un momento y me puse a pensar: ¿Qué podría hacer esta señora con menos de 10 dólares para darle de comer a toda esa recua de familiares? Ahh, mire abogado, compraré 5 libras de arroz y 3 libras de pollo; con eso haré una cena navideña para todos ellos. Que comamos, aunque sea un poquito cada uno. Me puse a sonreír, por que de alguna manera conocía su respuesta. Me despedí de María, de Doña Juana y sus familiares habiendo aprendido que las cortinas no sólo sirven para cubrir las ventanas.
Homero.

ALMA: LA NIÑA EMPRESARIA

No causaría sorpresa el saber que “Alma” va a la escuela; ayuda en los quehaceres de la casa y vende las artesanías de coral, concha y tiburón que fabrican hábilmente su familia incluyéndose ella misma.

Tampoco causaría sorpresa el saber que “Alma” solo tiene 12 años; son las nueve de la noche y anda vendiendo de mesa en mesa en un Restaurante de mi localidad.

En mi tierra se mira “normal” eso; a nadie le preocupa. No. Al menos no al gobierno.

Se considera hasta “bueno” que los niños como “Alma” contribuyan a la economía familiar.

Como ella, muchos niños son convertidos a fuerza de la necesidad en mano de obra barata.

Como ella, muchos niños son obligados a la fuerza a tomar las armas y pelear guerras de otros. Por supuesto, muchos de ellos quedan discapacitados o son muertos.

En ese sentido; se puede decir que “Alma” es “privilegiada” por que es una niña “empresaria”; forma parte activa en una pequeña empresa familiar. De ahí que hasta es digna de elogios y reconocimientos.

Pero ¿No ven ustedes algo malo en todo esto?

Este estado de cosas; se ve como una posible solución al problema estructural de la pobreza.

Se promueven “empresas familiares” similares a esta; en la que “Alma” es miembro, bajo la concepción que trae “desarrollo” a su familia y a la comunidad; cuando en realidad es una forma de seguir reproduciendo un modelo injusto de repartición de la riqueza social en la que millones de niños como “Alma” logran mantenerse vivos hasta que se convierten en adultos y mueren, esencialmente en la misma condición originaria: simplemente pobres.

Homero.

EL HEROE DE LA PATRIA IV

LA LLEGADA A MI COMUNIDAD.

Un helicóptero del Ejército había caído en la pista de Siuna; se que iban a evacuar heridos por que la gente comentaba que desde temprano se estaba combatiendo por “Casas Viejas”.

Me quedé viendo el viejo aparato soviético tratando de recordar cómo me habían sacado de la emboscada; pero no recordaba nada; excepto las bombas y las metrallas que estallaban en mi memoria.

El bus volvió a reiniciar la marcha; una de las cosas que me impresionó ver eran los campos desolados a lo largo de carretera de macadán.

Los campesinos varones habían abandonado sus huertas y se habían ido a la guerra.

Sólo encontrabas mujeres, niños y ancianos caminando por la carretera o lavando ropa en los caños y riachuelos.

Como pesadillas despiertas azotaban mis pensamientos esos lugares donde habían emboscado a muchos amigos y vecinos.

La sangre estaba regada en los caminos y nadie las miraba; solo yo.

Cada vez que nos acercábamos a un punto de emboscada; mi corazón se oprimía y me ponía en guardia; tocaba incesantemente la cacha de pistola esperando el mas mínimo movimiento de un enemigo fantasma.

Dionisio me miraba y no me decía nada; el sabía lo que era andar en la guerra. Nos habíamos reconocido como hermanos de lucha.

Pasamos por Siunawas; Yaoya; Mongallo; Negrowas.

En ese trayecto logré ver por unos momentos la Escuela “San Martín” y mis antiguos compañeros de estudio; no quise dejarme ver. No quería que me vieran con ojos de lástima.

El bus paró en Coperna. Mi lugar. Mi cooperativa.

Dionisio iba a continuar su viaje hacia Rosita; nos habíamos despedido con un fuerte abrazo y lo invité a que me visitara algún día.

No había terminado de bajarme del bus cuando un montón de niños, jóvenes y amigos llegaron a saludarme.

Era el reencuentro con mi gente; mi comunidad.

Todos nos conocíamos, todos eramos amigos. No había secretos entre nosotros.

Me ayudaron a cargar con la mochila; la prótesis en la pierna me estaba haciendo paste.

Me llevaron a la Casa Comunal; tocaron insistentemente un riel colgado en una de sus soleras.

Era el llamado general; en pocos minutos estaba reconcentrada toda la comunidad; saludándome; abrazándome.

Eran como doscientas personas congregadas alrededor de mi persona.

Mis ojos se llenaron de lágrimas por primera vez en mucho tiempo.

Los niños no dejaban de tocarme la prótesis y el muñon de mi brazo y me preguntaban si no me dolía.

Mandaron a matar gallinas y un cerdo; salieron las botellas de cususa y comenzó la fiesta del pueblo.

Bebí hasta quedar borracho en un tapesco; no me acuerdo cuanto tiempo dormí.

Cuando desperté estaba la vieja Petrona atizando el fuego de la leña para hacer un café.

Por fin te despertaste. ¿Quieres un trago de café?

¿Qué hora es Petrona?

Son las 8 de la mañana; dormiste la mona toda la noche.

Petrona era una de las líderes de la cooperativa; había sido correo de Carlos Fonseca y del “Danto”.

Su rancho en las montañas de Matagalpa había sido refugio de los guerrilleros del Frente Norte; hasta que lo quemó la Guardia y mató a toda su familia.

Ella se salvó de milagro por que cuando llegaron a su casa; ella se encontraba en una misión clandestina.

En lo que me incorporé del tapesco; la Petrona me extendía mi pistola; sabía que la estaba buscando. Estaba entrenada para eso.

“Ahora que te jodieron te has vuelto muy confiado” comentó la Petrona en son de broma y sonrió dejando ver los orificios en su dentadura.

Había perdido varias piezas dentales; nunca le pregunté qué le había pasado, a las mujeres no les gusta hablar de eso.

¿Petrona y mi mujer? ¿Has visto a mis hijos y a la María?

Petrona retiró del fuego la porrita de café; buscó un posillo, lo llenó y me lo ofreció. El café humeaba.

Bebete el café y después hablamos.

(Continuará. Espere la última parte)

Homero.

EL VIAJE AL PUEBLO

Eran tiempos en que se transitaba en carretas jalada por bueyes o en bestias; para bajar al pueblo;vender una parte de la cosecha,comprar alimentos, ropa y calzado.

Don Rodrigo; estaba aliñando la bestia seguido por los ojos de su hijo Ruperto.

¿Cuando va regresar papa? Preguntó un poco soñoliento Ruperto.

“Yo no voy a ningún lado”.___ Le contestó Don Rodrigo.

En este viaje irás vos, hijo. Ya estás grande para hacerte cargo de las cosas de la casa.

Pero papa; yo no entiendo mucho de bestias; la mula va cargada y si después no quiere caminar ¿Qué hago?

Don Rodrigo se acomodó el puro en su boca, mascando y escupiendo un poco de tabaco y le dijo:

“Te subes a una parte alta y comienzas a gritar NECESIDAD NECESIDAD NECESIDAD y ya veras como se resuelve el problema.”

Ruperto le volvió a preguntar: ¿Estás seguro Tatá? Sí hijo._ Le volvió a responder Don Rodrigo. Ve con Dios.

Ruperto se le lavó la cara; comió un poco de frijoles en bala con tortilla y apuró un poco de café que había calentado en el fogonero de leña.

Está amaneciendo muchacho; debes apurarte.__ Le dijo Don Rodrigo.

“Me voy papa; ai nos vemos”.__ dijo Ruperto mientras se ajustaba el sombrero de pita en la cabeza y se limpiaba las manos en el pantalón de drill que se había comprado en el verano pasado.

Eran pasado las nueve de la noche y se apareció Ruperto por su casa; todo sucio y revolcado.

Don Ródrigo lo esperaba pacientemente, sentado en una pata de gallina; fumándose un puro y con un posillo de cafe humeante.

Las sombras de sus cuerpos danzaban a la luz tenue de un candil de kerosine.

Don Rodrigo se puso a reír y le preguntó:

¿Y que te pasó Ruperto? Parece que te botó la bestia y te arrastró.

“Ay papa; vengo hecho leña”.__ Le contestó Ruperto resoplando.

Esta bestia se puso rebelde y no quería caminar. Se sacudió la carga y toda la regó en el camino.

Don Rodrigo siguió riéndose a carcajadas y le preguntó: ¿Y como hiciste hijo?

Pues te hice caso y me subí a un peñasco y comencé a gritar: ¡NECESIDAD¡
¡NECESIDAD! ¡NECESIDAD! y me cansé de gritar y nunca vino la rejodida NECESIDAD

El papa sin dejar de reírse le preguntó nuevamente: ¿Y qué hiciste entonces?

Pues se me ocurrió arrimar a la bestia a la orilla del peñasco para acomodar nuevamente la carga; la ajusté y seguí mi camino al pueblo; por eso me agarró la tarde.

Pues ya ves hijo; acudió la NECESIDAD a tu llamado.

¿Pero como es eso papa? Si nadie llegó. Yo me fajé solo.

Sí hijo; la necesidad llegó hasta donde vos y resolviste el problema.

La necesidad es la base de todo el conocimiento.

Vení sentate y bebamos un café.

(Esta historia me la contó originalmente mi madre quien a su vez se la contó mi abuela y a mi abuela no se quien se la contó pero… ¿Importa eso? Yo lo que hice fue contárselas a mi manera.)

Homero.

EL “APOSTOL PEDRO” OTRO VIOLADOR PUESTO EN LIBERTAD

Se hace llamar “Apostol Pedro”; un tipo que de la noche a la mañana se decidió a fundar su propia Iglesia bajo en nombre rimbombante “Misión Cristiana Independiente” y aprovechándose de la humildad y sencillez de varias personas de su localidad “Buena Vista”, en el municipio de El Castillo (Uno de los lugares mas pobres de Nicaragua); los hizo que vendieran sus propiedades y les entregara el dinero para la “causa de Dios y su Iglesia”.

Ritos;oraciones; amenazas con infiernos llenos de columnas de fuego; manipulación mesiánica y una labia llena de frases pseudocristianas.

La gente que lo escucha y lo sigue esperanzada por alcanzar la gloria del señor nuestro Dios; representado en la tierra por este delincuente abusador de mujeres y de menores.

Cayó preso denunciado por 2 niños que fueron abusados sexualmente entre oraciones y amenazas.

Otros niños denunciaron haber sido latigueados por el mesiánico “Apostol Pedro” con un cordón de San Francisco y con rosarios.

“Debía corregir mi rebaño” fue lo que dijo ante 6 miembros de jurado que no creyeron en la acusación y pruebas presentadas por el Ministerio Público y emitieron veredicto de “no culpabilidad”.

A la calle otro delincuente abusador de menores con el agravante de ser un manipulador de conciencias.

¿Qué estaba en la mente de esos miembros de jurado?

Conociendo a mi gente; el pensamiento mas sencillo de “mejor lo sacamos no vaya a ser y nos mande al infierno con sus maldiciones.”

Eso fue.

“Maldito País”.- Se me viene a la mente el título del libro de José Román.

Tanto atraso y tanta pobreza en mi tierra.

Estamos mas que jodidos.

Homero.

LE SALIO EL CADEJO


Había tomado camino Chico Pancho; era tarde, cerca de la medianoche.

Revisó el filo de su machete con la punta del dedo pulgar de la mano derecha y una gota gruesa de sangre asomó en la piel; se había cortado, pero eso no le preocupaba.

“Es noche pendejo; hace un frío que me come los zapatos”__ pensó para sus adentros.

Que buena cususa la rejodida si es que estoy bolo de nada y apenas puedo caminar.

Se había atrasado en el velorio de Doña Petronila;la señora vende tortillas de la Comarca “Los Abandonos”.

Pobre Doña Petronila; pateó el balde sin ver el pueblo.

Güevona la señora… güevona….

Habían estado cantando al son de mazurcas rascadas con viejas guitarras y violin de talalate.

María, su enamorada, le había hecho capricho para que se quedara con ella; por lo menos para dormir esa noche, aunque se fuera clareando por la mañana pero no había querido.

No hay que andar de amores cuando hay velorio, le había dicho. El muerto se puede sofocar y nos puede salir a la hora de estar romanceando.

Se despidió de ella y agarró picada arriba subiendo por el Cerro “La Cruz”; caminaba rápido a pesar de los tropezones con algunas piedras y raíces de los árboles.

Cuando de pronto, se percató que a cierta distancia lo seguía un animal negro de ojos encendidos como fuego.

¡Ay mamita el cadejo!:__ Gritó Chico Pancho. Lo había distinguido por el collar blanco que reflejaba claro a la luz de la luna.

Apuró el paso; con su mano izquierda apretaba su alforja y con su mano derecha se habría brecha por el camino cada vez mas dificultoso.

Tengo que salir a un claro.__ se repetía constantemente.__ el animal enfurecido medía distancia, se tomaba su tiempo, tampoco era ventajoso atacar a su presa al borde de un desfiladero.

¡Te lo dije Chico Pancho!.__ ¡Te lo dije!._ se repetía entre dientes.

De vez en cuando volvía a ver para atrás y miraba al animal acosándolo, muy de cerca.

Avanzaba y le gruñía.

¡Apíadate de mí Diosmillitomilindo! Apíadate de mí y salvame de este demonio.__ Rezaba con voz resoplada por el cansancio.

Tenía miedo; esta era la segunda vez que le salía el cadejo.

La primera vez le había salido cuando era pequeño y acompañaba a su padre; una de las tantas veces que lo había ido a sacar de la cantina bien borracho para llevarlo a casa.

Su padre le había dicho que el cadejo les había salido por culpa de él; por ser un niño malcriado y desobediente, pero nunca se creyó ese cuento. Esa vez dejó mal muerto a su padre quien se había fajado con el animal endiablado; días después había muerto seco, sin habla.

Chico Pancho logró alcanzar la cima y se detuvo en un claro a esperar al animal endemoniado; sabía que era inútil correrse; tenía que enfrentarlo.

El animal se detuvo frente a él; en ese momento comenzaron a aullar los lobos; las serpientes se salieron del camino adentrándose en la selva espesa. La selva se había llenado de ruidos y de miedo.

El animal se le abalanzó a morderlo; ya Chico Pancho estaba preparado y logra meter su brazo izquierdo para que el animal mordiera la gruesa alforja mientras que con su mano derecha trataba de cinchonear al animal con su machete.

En el segundo envión el animal lo derriba y rueda por el suelo ensangrentado; le ha mordido el brazo y sangra profusamente.

Rueda y retrocede; tratando de agarrar mejor ángulo para defenderse; el animal le muerde las botas y se las despedaza. Su ropa está ensangrentada y hecha jirones.

En eso; cuando ya se haya perdido y siente que el animal lo va a degollar; la bestia se queda quieta; vuelve a ver a un lado del camino y mira a otro animal blanco con un collar negro y ojos chispiantes como fuego.

Sin esperar respuesta; se lanzan uno contra el otro y comienzan a rodar por el camino cuesta abajo….

¡Chico Pancho! ¡Chico Pancho! oye la voz desesperada de María que le toma la cara con sus manos.

¿Qué te han hecho? Estás herido; contestame amor mío…

Chico Pancho solo la quedaba viendo con su mirada perdida y no podía hablar; no podía decirle nada.

Lo había jugado el cadejo…

Homero.