¿Mermelada o jalea?

Tengo la costumbre (buena o mala) de meterme en pláticas donde no me llaman; siempre lo hago con la intención de ayudar en algo y normalmente me va bien (no me muerden).
Resulta que hace pocos días, en un supermercado de la localidad, un señor con una joven (supongo que era su hija) no se aclaraba si comprar jalea o mermelada de guayaba. La chica más desinteresada en el tema le dice: “es lo mismo”, mientras terminaba apresuradamente de enviar un mensaje de su celular. 
 
El señor vuelve a ver discretamente para todos lados, porque presiente que algo no anda del todo bien. 
 
Yo que estoy en el mismo tramo seleccionando la jalea que voy a comprar le digo con aplomo: no es lo mismo, señor, sáquelo por lógica; si fuese lo mismo ¿Por qué la misma casa comercial pone en el mercado envases diferenciados “jalea de guayaba” o “mermelada de guayaba”?.__ ¡Eso mismo digo yo! __dice el señor alegre de confirmar su presentimiento. 
 
La chica me vuelve a ver de medio ojo, levanta una ceja y sigue chateando. 
 
Mire, la jalea se hace del jugo de la fruta, es más chirria y viscosa y la mermelada se hace solamente de la pulpa, por eso es más espesa. Ambas son sabrosas y tienen distinto proceso de elaboración. 
 
¿y usted, para qué la quiere? pues para untarla en el pan, contesta__ Pues ya, yo le recomiendo la jalea. 
 
El señor agradecido me dio la mano, la chica me regaló una mirada indiferente y yo, pues seguí a salvo, veleteando y comprando.
 
 
Homero.
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PRESTAME EL LIBRO.

Estas en tu casa o en tu oficina; llega un amigo o una amiga y mira de pronto ese libro que acabas de comprar. Sí. Ese mismo, que pasaste varios días recorriendo las librerías para encontrarlo y por demás te has gastado un buen dinero.

De pronto hace mucho calor, has estado esperando que llegue la hora para desempacarlo; tomarlo con las manos de un niño con su juguete, tocarlo, acariciarlo; acercártelo a las narices y olerlo.__ ummmm huele rico, huele a nuevo. Me encanta ese olor…. y en eso, que comienzas a fantasear con TU LIBRO; Viene tu amigo o tu amiga y haciendo uso de la licencia estirada de la amistad, te dice:

Pero Homerito, tenes el libro de “LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL NO SER. Una respuesta obligada” ja, ja, ja se regodea y se lame los labios con la lengua; ¡Sos un bandido! y no me lo habías dicho.

Uno comienza a sudar por que ya sabe lo que viene… (no, no, no, San Caralampio, que no lo diga, que no lo diga; te pondré una bonita veladora de las que venden en El Corte Ingles, de esas de colores que huelen al más allá…) y ¡zas! te lanza la pregunta que no quieres oír: El amigo es más parco: “Oye Homero, prestame este libro, te lo devuelvo la otra semana. ¿Te parece?” (de no se sabe qué año pensé, maldita sopa ramen que me hace pensar tan rápido). Te vuelve a ver sin esperar respuesta y en un segundo abre su mochila y lo zampa hasta adentro, por si acaso se te ocurre dudar.

Si por el contrario, es una amiga, el suplicio es aún más agravado: “Homerito, pero que guapo te me has puesto, si te has vuelto todo un galán”, mientras acerca sus manos tiernas y suaves y te soba la pelona. Coquetea contigo y te dice: “Qué lindo este libro, me gustaría leerlo” ella mira tu cara de aflicción y arremete más fuerte, antes de que lo pienses, ella sabe que necesita una respuesta emotiva del macho. (No, no, no, no lo hagas, sabes que viene el ruego y si le dices que no se le saldrá una lagrimita por sus lindos ojos o peor aún se pondrá a llorar y te dirá que no la quieres y que eres un mal amigo….). “Sí Homerito, sí…di que sí….” quieres pronunciar la palabra: ¡NO! pero ella no te deja. Agarra el libro en sus manos, toma su cartera y se despide rápidamente con un beso y te dice: Me voy, me voy, eres un amor Homerito. Te quiero. Y solo logras atinar con un “bueno” “El bueno” que le dices no es un bueno de consentimiento, sino un bueno de pesar, de frustración y de rabia contenida por que ese libro. Sí. Ese mismo que te has comprado y que ha cambiado de manos y de dueño.
Homero.
Mi cuarto.
Marzo 20, 2015.
3:10 p.m.

EL VIEJO ENGAÑO DE LA PENA RESTAURATIVA.

Cuando una persona sufre una lesión de cualquier tipo; sea provocada intencionalmente (dolo) o imprudentemente (culpa) piensa normalmente que el resarcimiento pecuniario (pago de daños y perjuicios) es una solución viable, incluso justa. Así lo tiene previsto el Derecho Moderno en todas las legislaciones en los países democráticos. (Sí. Ese mismo que le llaman “Estado de Bienestar” o “Estado Social y Democrático de Derecho”)

El problema se torna más complejo, cuando la lesión no es solo material si no moral, espiritual como por ejemplo la promesa de matrimonio no cumplida. Eso fue lo que le pasó recientemente a una amiga. Conoció a un hombre mayor que la cortejó, la enamoró y finalmente la convenció de que dejara sus planes de hacerse monja para casarse con ella. Al convivir por unos cuantos meses el tipo se reveló como un verdadero patán; mujeriego y violentador de su pareja. Palabras soeces, humillaciones, ofensas y hasta algunos golpes para reafirmar su hombría de hombre macho. El asunto es que en una de esas crisis de relación de pareja el tipo logra convencer a mi amiga joven que no lo deje; a cambio de eso, de común acuerdo firma ante Notario una promesa de matrimonio y establece una compensación económica a modo de dote a favor de ella.

El punto es que mi amiga ofendida y humillada ahora lo único que quiere es “cagarse” en el tipo haciéndolo cumplir con el resarcimiento económico, aunque eso signifique casarse con él aunque no lo ame. Es decir, piensa que pasado un tiempo podría llegarlo a perdonar o incluso querer y si no pues divorciarse. En resumen, mi amiga está totalmente confundida; tiene una revuelta de sentimientos encontrados que no se aclara.

Ella me pidió que le diera un consejo y a riesgo de “meterme en lo que no me importa” le dije: “Si realmente no lo amas no te cases” y ella me respondió con una pregunta: ¿Pero como hago para que este señor me pague por todo el daño que me ha causado, para que me devuelva mi dignidad de mujer? Yo le contesté a ella que eso no podía pasar a no ser que lo perdonara diera la vuelta y se fuera a buscar otros rumbos. “El odio no te dará amor” eso fue lo que le dije. Debes perdonar y olvidar, seguir tu camino.

Ella espera ahora que el día esperado llegue; el día del matrimonio. El viejo engaño de que la pena te va a resarcir el daño o la lesión sufrida.


Homero.

Enero 7, 2014.

OYE SE ME HA METIDO UN VIRUS EN MI COMPU…

Ring… ring…

ring… ring…

(Juan levanta el teléfono con dejadez manifiesta)

Aló… Aló…

(Joder quien puta llamará a esta hora)

Oye Juan soy yo la Gladiola.

(Gladiola…¿Qué puta querrá ahora?)

Hola Gladiola… tanto tiempo mi amiga y ese milagro que me llamás a esta hora

(¿Milagro? vaga que no tiene otra cosa que hacer…)

Sí… ¿en qué te puedo servir?

Oye que se me ha metido un virus en la compu y no se qué hacer

Bueno, se me ha metido al correo y está enviando pan para todos lados; eso me ha dicho el técnico…

“Spam…”

No Juan que spam es de cerdo te digo pan de correo…

“Spam”  se dice “spam”  Gladiola.

Bueno, eso… ja…ja…ja… que así me ha dicho el técnico pero me sonaba raro…

¿Y qué te ha dicho el técnico?

Pues que cambie la clave de mi internet pero es que yo no acuerdo de la tal clave y ¿ahora qué hago? Estoy desesperada Juan.

Pues eso está muy malo Gladiola; muy malo. Ese virus además de infectarte tus correos te puede dejar en pelotas…

Uyy ya me asustaste Juan como es eso de que me puede dejar en pelotas. Pues mira Gladiola; que hoy temprano antes que me llamaras recibí un correo de tu virus con una fotografía tuya y aparecías en pelota… o sea, en bola. A como te trajo Dios al mundo. Es la misma foto que me mandaste el otro día pero con tu vestido negro ¿Recuerdas ?

(Juan tapa el auricular y se pone a reír… )

Oye ¿estás allí Gladiola?

Silencio detrás de la otra línea

Aquí estoy Juan y ya me voy; tendré que arreglar cuentas con mi novio…

Adiós.

Juan se quedó con el auricular en la mano y murmuró en voz baja:

Pendeja Gladiola.


Homero.







 

LA CHICA DEL POEMA RECHAZADO.

Ella era la chica más popular de la clase; también era la mejor alumna.

Todos nos quedábamos viéndola cuando se descuidaba en el cruce de sus hermosas piernas. Y al igual que todos me gustaba también la chica.

Recién había cumplido 13 años y yo algo menos. Se puede decir que yo era un niño y ella una adolescente.

Sabía que le gustaba el hijo del Capitán de la Guardia pero eso no me intimidaba.

Me decidí a proponerle noviazgo y le mandé un poema que le hice como ofrecimiento sentimental.

Lo hice por medio de una de sus mejores amigas por que pensé ingenuamente que en algo me iba a beneficiar.

A los pocos minutos regresó la amiga con mi poema y un papelito que decía:

“Gracias pero no acepto”.

Doblé nuevamente mi poema y lo metí en la bolsa de mi camisa junto con mi vergüenza.

Todas sus amigas se reían y me miraban con ojos de lástima. Ella se levantó coqueta de su asiento y le tomó la mano al hijo del capitán de la guardia. El también se reía.

Años después me la encontré en la calle; a unas cuadras de mi casa y estaba tan cambiada. Obesa, llena su cara de espinillas y barros.

Después de saludarme con algo de asombro; examinándome de pies a cabeza me dijo: “Qué guapo que estas” y sí; no pude evitar la respuesta: “No te puedo decir lo mismo”.

Ella bajó la cabeza; me dio la mano en señal de despedida y se marchó; probablemente con la vergüenza similar a la que tuve un día.

 

Homero.

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EL ELEFANTE Y LA HORMIGA

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Hoy me he levantado con sueño; entre otras cosas por que me he acostado viendo una peli de terror (“Metamorfosis”. Anna Paquin, Stephen Rea. 2008). Una vampira que se enamora de un chico y le ablanda su frío corazón. Otro vampiro que se ríe de la cruz, reza el Padre Nuestro y cruza la Biblia con su dedo. (Joder estos vampiros están modernizados; seguro le trabajan al Vaticano o al Gobierno). La vampira se queda al final con su chico convertido en vampiro. Fin, Fin, Fin. (Aplausos.- Pufff… a dormir…).

Y es que nomas me he levantado y mi nieto me ha azotado con una pregunta que se convirtió en todo un cuento. He aquí la pregunta:

¿Abuelo, verdad que el amor no tiene fronteras? (Vaya preguntita la del nieto)

Pues no; como no sea el amor al dinero, pues no.

Entonces ¿Se puede casar un elefante con una hormiga? (juela madre ya se armó el descalabre)

Pues supongo que sí.

Entonces contame el cuento. (Contame el cuento; contame el cuento… Homero está apurado…)

Allí te va el cuento…

Esta es la historia de un elefante y una hormiga

Que después de ser novios una vida

Acordaron unirse en matrimonio.

Pero esa noche, después del casorio

Murió ahogada en semen la hormiga…

¿Y qué le pasó al elefante? Abuelo.

Al día siguiente

Triste por la muerte de su esposa

La hormiga,

Con su propia trompa

Se ahorcó de una viga.

(Fin del cuento)

El nieto se suelta en llanto ¿Por qué lloras hijo? Por el semen. ¿Cómo que por el semen? Es que se murió el pipito… ( Homero se metió a problemas por andar haciendo cuentitos)

Ahh pero es que sigue la historia

La hormiga no murió

Tremendo tortazo se dio

Al chorro caer al piso.

Y con mucho sacrificio

despegó su cuerpo del mismo.

El nieto se limpia las lágrimas (Homero ya se va a su trabajo…)

Pero abuelo ¿que pasó con la hormiguita? perdió a su marido…

La hormiga se puso triste

Y después de beberse un tiste

Enterró a su marido elefante

Para salir adelante.

Pero la hormiga no sabía

Que había quedado embarazada

De semejante chorreada.

¿Dios mío que haría?

Nieto que me tengo que ir a trabajar. ¿Y la hormiga? Pues quedó triste y panzona por andar de glotona.

¿Quieren seguir la historia?

 

Homero.