Archivos de la categoría ‘historias mundanas’

EL PROSPERO PEDRITO

Febrero 4, 2009

Pedrito había “prosperado” a lo largo de un año…dos…a la par del período de gobierno.

Primero lo conocimos a pie y montado solo en los carros que conducía como chofer de taxi; luego lo vimos estrenando moto; remodeló su casa.

Al poco tiempo construyó casa en la capital.

Fachenteaba en su barrio de su sensible mejoría económica.

En una ocasión se encontró con un borrachito amigo de parrandas de antaño y le dijo:

Pedrito, que bien te ves amigo__

Pedrito sonrió empollado y le dijo: el trabajo broder, el trabajo…

El borrachito entre eructos y frases entrecortadas le preguntó inclemente:

¿Y en qué bodega trabajás jodidooó..?

A Pachito se le borró de romplon la sonrisa burlesca.

Homero.

TE SALGO BARATA

Enero 17, 2009

Y es que con esto de las celebraciones de diciembre y año nuevo uno no puede de dejar de cumplir con sus obligaciones médicas; eso fue precisamente lo que hicieron Don Homero, mi papa y Doña Socorro, mi mama.

Resulta que antes de ir a la clínica del seguro donde se atienden esperanzas y frustraciones decidieron pasar por un hotel de la localidad visitando a un conocido amigo.

Como el carro de la casa estaba en mal estado decidieron tomar un taxi y muy forondos se sentaron en el asiento trasero.

Don Homero con voz altisonante y entusiasmado por la visita que iban a realizar le da la orden al taxero: “LLevenos al Hotel Estrella”

Durante el camino Don Homero y Doña Socorro conversaban animadamente siendo vigilados discretamente por el joven taxero desde el espejo retrovisor de su vehículo.

Unas pocas cuadras antes de llegar al referido hotel, Don Homero le pregunta al taxero, siempre con voz animada por el viaje: ¿Cuanto le debemos joven?

El taxero le contesta: “Son treinta pesos señor”

Doña Socorro en todo jocoso le dice a Don Homero: “Te salgo barata”

El joven taxero no pudiéndose aguantar los vuelve a ver de reojo y mueve hacia un lado su cabeza en gesto disimulado.

Don Homero y Doña Socorro solo se volvieron a ver y comentaron al bajarse del taxi.

¿Qué habrá pensado este muchacho?

Y se pusieron a reír.

Homero.